Leía un artículo sobre cómo algunas celebridades habían logrado superar terribles adicciones y sobre cómo otras trataban de transitar este duro camino en busca del equilibrio, y me sorprendió encontrar que, al tratar de deshacerse de un mal hábito, incurrían en otras adicciones.
Tal es el caso, por ejemplo, de Lindsay Lohan, quien en su momento fue señalada como adicta al sexo, según relata un artículo de Today, y el detalle crucial era que había caído en esta adicción, mientras trataba de superar el alcoholismo y el consumo de drogas.
Al investigar al respecto, para saber si esto era realmente posible y si es una batalla más que deben librar quienes luchan por dejar adicciones, encontré no solamente que es real, sino que es común. De hecho, aunque se habla mucho de las celebridades y de adicciones a drogas o al sexo, es notable que la transferencia de adicciones ocurre frecuentemente en pacientes de cirugía bariátrica.
En este tipo de operación se suele tratar de corregir físicamente un problema reduciendo quirúrgicamente el tamaño del estómago, con lo cual se supone que el paciente no podrá volver a comer en exceso. Sin embargo, aunque la cirugía bariátrica tiene pros, también tiene contras, y uno de ellos es que, si no se cuenta con un apoyo psicológico sólido durante el proceso, el paciente no podrá cambiar su comportamiento ante la comida e incluso podría desahogar el hábito de comer en exceso en otra conducta, como el alcoholismo, por ejemplo.
Las transferencias de la adicción ocurren, según se explica en la Clínica INDISA, cuando se cambia una conducta compulsiva por otra. El caso de la bariátrica, es un buen ejemplo para explicarlo pues se dice que entre 20% y 30% de los pacientes de esta operación, afrontan nuevas adicciones como el alcoholismo, los juegos de azar o las compras.
La psicóloga clínica y psicoterapeuta Keydi Pérez explica que la adicción es una enfermedad y no se genera exclusivamente hacia drogas, alcohol, tabaco, sino a cualquier cosa que alivie el malestar interior de quien la sufre.
De manera que, es posible que cuando se trate de superar una adicción, si no se trabajan aspectos esenciales de la personalidad adictiva, no podrá superarse ese malestar interior, con lo cual será difícil lograr el éxito, lo que puede conducir a que se pase de una adicción a otra. Lo peor, es que las adicciones no son solo patrones de comportamiento que se corrigen con fuerza de voluntad y ya está, sino que van atadas a la personalidad, a la química cerebral e incluso a la información genética.
Pérez dice que hay un perfil para las personas propensas a las adicciones, eso incluye características emocionales particulares, ciertas estructuras de pensamiento y todo conduce a una conducta destructiva de carácter obsesivo compulsivo que se utiliza para evadir y no sentir cualquier tipo de dolor emocional, tristeza, vacío, soledad, sensación de insuficiencia, entre otras.
“Pueden ser múltiples las razones que generan el malestar emocional y si la persona no cuenta con los recursos emocionales, cognitivos, físicos, o redes de apoyo para afrontar estas sensaciones y encontrar la causa de fondo, optará por fuentes de placer rápido que les adormecen esas sensaciones de malestar. Al final terminan sufriendo un montón de consecuencias negativas para su vida, que pueden llegar a ser fatales, pero el malestar emocional es tan insostenible que cualquier cosa es mejor que afrontarlo”, culmina Pérez. (Yahoo/vida y estilo).
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