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El hipo es una experiencia universal, común, todos lo hemos experimentado alguna vez. Aparece de repente y es bastante molesto. Pero ¿sabes exactamente qué lo provoca, ¿cómo puedes gestionarlo de manera efectiva y en qué casos deberías prestarle más atención? Con la ayuda de la Dra. Teresa Millas, otorrinolaringóloga del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja, te contamos todo lo que necesitas saber sobre el hipo y cuándo tienes que visitar al médico, porque en ocasiones, este trastorno puede ser síntoma de algo más grave.
¿Qué es el hipo y por qué ocurre?
El hipo se produce debido a «espasmos reiterados y repentinos del diafragma, el músculo que separa el tórax de la cavidad abdominal», explica la Dra. Millas. Estos espasmos generan un cierre abrupto de las cuerdas vocales, lo que provoca ese característico sonido que todos conocemos. Y ¿te has preguntado alguna vez por qué aparece?
Las causas suelen ser muy comunes. Comer demasiado rápido, ingerir alimentos irritantes, exponerte a cambios bruscos de temperatura o incluso experimentar estrés emocional pueden desencadenarlo.
Trucos para quitar el hipo
1. Contén la respiración
Aguantar la respiración es una técnica clásica para detener el hipo. Al hacerlo, aumentas los niveles de dióxido de carbono en la sangre, lo que puede relajar el diafragma y poner fin a los espasmos. ¿Cómo hacerlo? Inhala profundamente, mantén el aire durante 10 a 15 segundos y luego exhala lentamente. Si el hipo persiste, repite este ejercicio unas tres o cuatro veces.
2. Bebe agua fría lentamente
Beber agua fría es otra forma efectiva de calmar el hipo. El frío ayuda a relajar los músculos del diafragma, mientras que los pequeños sorbos proporcionan un estímulo constante que puede interrumpir el ciclo del hipo. Para mejores resultados, toma el agua despacio y deja que enfríe tu garganta mientras la bebes. Algunas personas también encuentran útil beber agua inclinándose hacia adelante para aumentar la presión en el diafragma.
3. Prueba con una cucharadita de azúcar
Este remedio funciona al estimular los nervios de la boca con el dulzor del azúcar. «El dulzor estimula los nervios de la boca, reiniciando el sistema nervioso», explica la Dra. Teresa Millas. Toma una cucharadita de azúcar, colócala en la lengua y deja que se disuelva lentamente. También puedes intentar colocarla debajo de la lengua para un efecto más inmediato.
4. Chupa un trozo de hielo
El frío del hielo es un estímulo que puede calmar el diafragma. Si tienes hielo a mano, toma un pequeño cubo y chúpalo durante unos minutos. El contacto del frío con la garganta puede relajar los músculos involucrados en el hipo. Si no toleras el hielo directamente, puedes envolverlo en un paño fino o beber agua helada como alternativa.
5. Respira dentro de una bolsa de papel
Este método, aunque menos conocido, es efectivo para algunos. Al respirar dentro de una bolsa de papel, aumentas los niveles de dióxido de carbono en tu sangre, lo que puede ayudar a interrumpir el ciclo del hipo. Asegúrate de no usar una bolsa de plástico, ya que no es segura. Sostén la bolsa de papel alrededor de tu nariz y boca, respira dentro de ella lentamente durante 10 o 15 segundos y luego detente para evaluar si el hipo ha cesado.
6. Coloca unas gotas de limón o vinagre en la lengua
La acidez del limón o del vinagre estimula los nervios de la garganta, lo que puede detener los espasmos del diafragma. Coloca unas gotas directamente en tu lengua o toma un pequeño sorbo. Si prefieres, puedes chupar una rodaja de limón fresca. Este método también es útil para aquellos que buscan soluciones rápidas con ingredientes que tienen a mano.
7. Estira la lengua hacia afuera
Sacar la lengua puede parecer un consejo extraño, pero tiene una lógica detrás. Este movimiento relaja los músculos de la garganta y puede aliviar los espasmos que provocan el hipo. Usa tus dedos para tirar suavemente de la lengua hacia afuera durante unos segundos. Es una técnica sencilla que puedes hacer en cualquier momento.
8. Realiza la maniobra de Valsalva
La maniobra de Valsalva es una técnica más elaborada pero efectiva. Consiste en cerrar la boca, tapar la nariz y exhalar con fuerza como si intentaras liberar aire. Este proceso aumenta la presión en el pecho y puede interrumpir el hipo al restablecer el equilibrio en los nervios que controlan el diafragma. Realízala con cuidado y no te excedas en la fuerza de la exhalación.
9. Masajea suavemente el cuello
Un masaje en el cuello puede relajar los músculos que están implicados en el hipo. Aplica una presión ligera y realiza movimientos circulares en la zona lateral de tu cuello, justo debajo de la mandíbula. Este masaje estimula los nervios y puede ser particularmente útil si el hipo se debe al estrés o a la tensión muscular.
10. Cambia de postura
Tu postura también puede influir en el hipo. Inclinarte hacia adelante o llevar las rodillas al pecho puede modificar la presión en el diafragma, interrumpiendo los espasmos. Si estás sentado, trata de abrazar tus piernas y mantener esa posición durante unos segundos. Si estás de pie, inclínate hacia adelante como si intentaras tocar tus pies. (Hola.com).
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